La toxina botulínica, conocida popularmente por los nombres comerciales de Botox, Dysport y Xeomin, entre otros, es una sustancia ampliamente utilizada en medicina estética y terapéutica para tratar diversas afecciones.
Esta sustancia es un tipo de neurotoxina producida por la bacteria Clostridium botulinum, que, aplicada en pequeñas dosis, bloquea las señales nerviosas musculares, lo que produce una relajación muscular temporal.
– Reducción de las arrugas y líneas de expresión, como las patas de gallo, las líneas de la frente y las del entrecejo – Corrección de la sonrisa gingival debida a la hipermovilidad labial – Reducción de las líneas de expresión alrededor de los labios (código de barras) – Mejora del aspecto del cuello arrugado (banda platismal).
– Control de los espasmos musculares y la distonía, como el blefaroespasmo (espasmos de los párpados) y el espasmo hemifacial – Tratamiento de las migrañas crónicas – En algunas afecciones de dolor crónico, ya que además del efecto muscular, bloquea dos mediadores principales del dolor: la Sustancia P y el Glutamato – Alivio de los síntomas del bruxismo (rechinar de dientes).

– Resultados: Los efectos empiezan a notarse a los 3 ó 5 días de la aplicación, y los resultados completos son visibles a las 2 semanas.
– Duración: Los efectos de la toxina botulínica suelen durar entre 3 y 6 meses, tras los cuales pueden ser necesarias nuevas aplicaciones para mantener los resultados.
Después de aplicar la toxina botulínica, es importante seguir algunas pautas para garantizar los mejores resultados:
– Evita tumbarte durante 4 horas después de la intervención.
– No masajees ni frotes la zona tratada durante las primeras 24 horas.
– Evita la actividad física intensa y la exposición al calor extremo (como las saunas) durante 24 horas.
– Sigue las pautas específicas del médico para maximizar los resultados y minimizar los posibles efectos secundarios.
El seguimiento ideal comienza con la aparición del primer diente o hasta el primer año de vida. Este primer contacto es preventivo y educativo, y es esencial para:
Empezar pronto hace que la atención sea más sencilla, natural y eficaz, además de crear una relación sana entre el niño y el entorno dental.


Los dientes primarios desempeñan un papel fundamental en el desarrollo del niño. Son responsables de la masticación adecuada, el habla, la estética de la sonrisa y el mantenimiento del espacio correcto para los dientes permanentes.
Por eso los dientes de leche deben vigilarse, tratarse y conservarse con el mismo rigor clínico que los dientes permanentes. La odontopediatría trabaja para que esta fase se desarrolle de forma sana y equilibrada.
En la Clínica Manjón Ertty, la odontopediatría se integra con la ortodoncia y la ortopedia funcional de los maxilares. Este acompañamiento permite
Evaluación precoz de la oclusión
Identificación de cambios en el crecimiento facial
Orientación sobre hábitos como la respiración bucal, la succión y la postura oral
Intervenciones preventivas en el momento adecuado, cuando sea necesario
Esta visión integrada proporciona una atención completa e individualizada, respetando el desarrollo de cada niño.

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